Las garantías de la cloración:
Hoy por hoy el cloro sigue siendo el único producto capaz de garantizar que el agua se mantiene desinfectada en todo el recorrido desde la planta depuradora hasta el grifo del usuario.
Por sus propiedades, el cloro es altamente efectivo para combatir todos los tipos de microbios que pueda contener el agua –incluidos bacterias, virus, hongos y levaduras– y las algas y limos que proliferan en el interior de las tuberías de suministro y en los depósitos de almacenamiento.
Como sostiene Juan Gestal, jefe del Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela: “El cloro es siempre una garantía de desinfección y por lo tanto necesario”.
Según la Organización Mundial de la Salud,“En la actualidad, la desinfección con cloro es la mejor garantía del agua microbiológicamente potable”.
Igualmente, en opinión de la revista Life Magazine, el uso del cloro y la filtración para purificar el agua “es probablemente el avance más significativo en salud pública de todo el milenio”.
Drinking Water Disinfection, Oficina Regional de la OMS para Europa
La potabilización del agua:
La potabilización es un requisito obligado para consumir agua con garantías higiénicas, ya que rara vez el agua llega sanitariamente limpia a las fuentes de captación.
Entre los tratamientos existentes para la desinfección del agua, el más efectivo, barato y fácil de usar es el de la cloración. Este sistema se usa en la mayoría de los países debido al bajo coste del producto utilizado (cloro o hipoclorito sódico), a su fácil y segura manipulación y a su enorme eficacia, porque es el único que asegura la desinfección desde la planta potabilizadora hasta el grifo del usuario final.
El país que emplea el hipoclorito sódico de forma más generalizada es EE.UU. En Europa, todos los países mediterráneos y el Reino Unido también hacen uso de este producto de forma generalizada como alternativa al uso directo del cloro.
El uso extendido del cloro o del hipoclorito sódico ha hecho posible que se haya generalizado la disponibilidad de agua potable y que prácticamente se hayan erradicado enfermedades infecciosas como el cólera o el tifus que, en el pasado, eran un auténtico azote para la sociedad.
