Water

Cloro y salud

¿Es cierto que el cloro es perjudicial para el sistema respiratorio de bebés o niños pequeños que practiquen la natación?

Este tema está relacionado con un estudio publicado por el profesor Bernard de la Universidad de Lovaina (Bélgica). Este estudio no ha sido corroborado por otros estudios científicos y no aporta ninguna evidencia científica que confirme los problemas de salud a los que hace mención.

Si se respetan los valores recomendados para el correcto tratamiento del agua con cloro, no tiene por qué producirse ningún tipo de reacción perjudicial para la salud. En este sentido, la calidad del aire y de las instalaciones en piscinas cubiertas depende del buen mantenimiento de las instalaciones, de una adecuada ventilación y la buena gestión de la desinfección del agua por parte de los responsables.

Cada bañista aporta cerca de 30 millones de bacterias por baño así que el uso del cloro o sus derivados se hace indispensable para mantener la calidad del agua en óptimas condiciones, evitando la proliferación de algas u hongos, eliminando los organismos patógenos y asegurando unas condiciones higiénicas óptimas. Las buenas prácticas por parte de los bañistas también son importantes para evitar problemas de salud. Por ello, es muy importante lavarse y ducharse antes de entrar en la piscina, disponer de servicios cerca de la misma y, preferiblemente, utilizar un gorro de baño.

De hecho, la Asociación Española de Pediatría (AEP) ha hecho público en su página web las conclusiones de un estudio elaborado por los Dr. J. Elorz y C. González, de la Unidad de Neumología Infantil del Servicio de Pediatría del Hospital de Basurto. La AEP afirma que “cómo resumen de la revisión científica realizada, se puede concluir que está demostrada la relación entre el aumento de la prevalencia de asma y la práctica de la natación a nivel profesional, pero en la actualidad no hay evidencia de que el riesgo de padecer asma aumente en los niños que acuden a las piscinas, siempre que en éstas, existan unos niveles de cloración del agua dentro de los límites establecidos y que la aireación de las instalaciones sea adecuada”.

¿El cloro es cancerígeno?

El cloro no es en absoluto cancerígeno. Y por ello no figura como tal en el Reglamento europeo 1272/2008, más conocido como Reglamento CLP.

Este Reglamento clasifica las sustancias y preparados peligrosos para la salud humana y el medio ambiente en frases H, que indican los peligros atribuidos. En el caso de los productos cancerígenos, están clasificados con las frases H350, H350I o H351. En tanto que las correspondientes al cloro son las frases:

  • H315, que incluye los productos que provocan irritación cutánea.
  • H319, que incluye los productos que provoca irritación ocular grave.
  • H331, que incluye los productos tóxicos en caso de inhalación.
  • H335, que incluye los productos que pueden irritar las vías respiratorias.
  • H400, que incluyen los productos muy tóxicos para los organismos acuáticos.

¿Está demostrado que el cloro no provoca cáncer?

Después de décadas usando el cloro, los estudios epidemiológicos realizados en poblaciones consumidoras de agua potable tratada con cloro no han podido establecer una relación de causa directa con ninguna enfermedad (incluido el cáncer), una conclusión que ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud.

En 1990, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), integrada en la Organización Mundial de la Salud, evaluó todos los estudios sobre el riesgo potencial del agua potabilizada a través de la cloración y determinó que el cloro no puede clasificarse como cancerígeno.

¿Qué ocurre si se ingiere agua de la piscina?

No ocurre absolutamente nada, siempre y cuando el tratamiento y desinfección de la misma se realicen adecuadamente, no haya un exagerado aporte de contaminantes por los bañistas y se renueve diariamente una pequeña parte del agua.

La ligera mayor concentración del cloro libre en el agua de las piscinas respecto al del agua del grifo, que por su escasa entidad no tiene ninguna repercusión en la salud de las personas, se justifica para garantizar la destrucción de los contaminantes aportados por los bañistas y compensar las pérdidas de cloro que se tienen por la agitación del agua mientras los bañistas nadan y por las temperaturas ambientales habitualmente altas en la temporada de baño.

¿Por qué al bañarme me pican los ojos o me salen ronchas en la piel?

Eso no ocurre si el agua de la piscina ha sido correctamente tratada y desinfectada. De hecho, los bañistas no sentirían ninguna de esas molestias si no aportaran al agua contaminantes procedentes del sudor, orina, saliva, piel muerta y productos cosméticos como cremas, lacas, perfumes y desodorantes. Por eso es fundamental lavarse y ducharse antes de entrar en la piscina, disponer de servicios cerca de la misma y, preferiblemente, utilizar un gorro de baño.

En cuanto al tratamiento y desinfección del agua de la piscina, se garantiza primero con una filtración óptima del agua, y después manteniendo un pH entre 7 y 7,8, y un cloro libre entre 0,5 y 3 mg/l. Además, es necesario renovar diariamente el 5% del agua de la piscina.

También es importante en el caso de las piscinas cubiertas, una renovación suficiente del aire del recinto, a razón de 22 m3/hora por bañista. Una piscina debe estar correctamente aireada, ya que cuando el aire circula disminuyen las molestias provocadas por la acción del cloro sobre los contaminantes, como por ejemplo, el escozor en los ojos, sobre todo en el caso de las personas con los tejidos conjuntivos y la piel muy sensibles. Si después de un baño en una piscina cubierta se notara alguna irritación corporal, se debe solicitar al personal responsable que aumente la renovación del aire del local, abriendo, por ejemplo, las ventanas, aunque ello pudiera suponer un ligero descenso de la temperatura del recinto.

¿El cloro es tóxico? ¿Qué efectos puede provocar en las personas?

Es muy difícil de precisar exactamente el grado de toxicidad del cloro. Varios son los parámetros que intervienen en los efectos que puede provocar en las personas:

  • Su concentración en la atmósfera respirada,
  • El tiempo de exposición,
  • La reacción personal, que varía con la edad, las condiciones físicas y la resistencia propia de cada persona.

Riesgos genéricos del cloro en función de la concentración y la duración de la exposición:

Concentración
de cloro en el aire.
Ppm
Tiempo de
exposición
Riesgos
0,3 – 1 Detección olfativa -

1

8 horas Las personas predispuestas
comienzan a sentirse incómodas

4

>1 hora Las personas normales se sienten incómodas
10 corto
1 hora
Irritación de los órganos respiratorios
Riesgo de bronquitis
30 corto
10 min.
Tos irritante grave
Peligro de edema pulmonar
50 corto
1 hora
Peligro de edema pulmonar
Desenlace fatal posible
500 5 min. Desenlace fatal
1.000 Instantáneo Desenlace fatal
10.000 Instantáneo

Desenlace fatal sin edema pulmonar
por cese de respiración (reflejo inhibidor)

 En caso de concentración alta de cloro, mucho antes de encontrarse mal, una persona nota el olor intenso del cloro (huele a "lejía"), después, la irritación de las vías respiratorias y las mucosas (nariz, garganta y ojos) y finalmente comienza a toser. Sólo en caso de no hacer nada ante estos síntomas, empezaría a encontrarse mal por el efecto del cloro.

Más información en The Chlorine Institute, Inc. http://www.cl2.com/, "Chlorine: Effects on Health and The Environment".

¿Qué producto es más seguro en cuanto a su manipulación y uso, las pastillas de cloro o la lejía?

Los dos productos son seguros si se manipulan y utilizan de forma adecuada y siguiendo las instrucciones que contienen sus correspondientes fichas de datos de seguridad.

¿Existe alguna fórmula matemática para saber el comportamiento de una nube de cloro?

El comportamiento de la nube de cloro dependerá de muchos factores, tales como el tipo de fuga del contenedor (si ha sido súbita por rotura/explosión del mismo, o progresiva a través de un poro en la pared del contenedor), de la velocidad y dirección del viento, de las condiciones meteorológicas reinantes en cuanto a temperatura y humedad ambientales, de la orografía del terreno colindante, de posibles obstáculos/barreras artificiales que pudiera haber en la dirección de la propagación de la nube, en la intervención realizada por el personal en los primeros momentos, etc.

Al efecto, existen programas de modelización de fugas y propagación de nubes de gases, en las que introduciendo las características del gas fugado y las variables anteriormente mencionadas, entre otras, se puede tener una idea clara del comportamiento de la pluma, y de la concentración del gas fugado a distintas distancias y su evolución en el tiempo. Estos programas se pueden conseguir en Protección Civil, Universidades, consultores especializados, etc.

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Última actualización del sitio 28 abril 2014